La revolución industrial modificó el modo de escribir
Carreon Lizarraga Citlalic Ma.
*Titulo de la Nota: La revolución industrial modificó el modo de escribir
*Autor: Roberto Moreno
*Medio: Internet
*Fecha de Publicacion: 10/02/2007
Las plumas de ave tienen el inconveniente de estar cubiertas “por una sustancia grasa y resistente que dificulta el flujo de la tinta” (El largo rostro de tinta). Sin embargo, hacia finales del siglo XVII se inventó en Holanda el procedimiento para mejorar las cualidades de la pluma de ave calentándola en arena a 60° c para eliminar la membrana exterior e interna de la pluma.
Fueron las librerías quienes expendieron los útiles necesarios para escritura, “la librería del siglo XIX, primera calle de Plateros No.1… ha recibido un surtido considerable de tinteros de porcelana, plumas cortadas y curadas, picos de pluma de la misma clase, portaplumas de marfil, hueso y de metal, cortaplumas con cubierta de marfil, carey y hueso; se venden a precios sumamente equitativos, advirtiéndose que todos son del mejor gusto”, (El Siglo Diez y Nueve, mayo de 1849, Hemeroteca Nacional, UNAM).
El semanario El Cronista de México publicó en diciembre de 1879 una receta domestica para preparar “Buena Tinta Negra”. El procedimiento consistía en macerar durante 36 horas 22 gramos de nuez de agalla y 15 gramos de palo de Campeche en un litro de agua.
Se ponía al fuego manteniéndose “próxima a la ebullición” durante 2 horas, se añadían 100 gramos de sulfato de hierro y de goma arábiga, se agitaba la mezcla dejándose al aire libre 2 o 3 días antes de embotellarla; para aromatizarla se añadían 5 o 6 gotas de aceite esencial de lavanda.
Las puntillas metálicas comenzaron a usarse aproximadamente en 1840, siendo patentadas en 1851 por Jean Benoit Mallat, ese mismo año Francisco Zarco publicó en La Ilustración Mexicana (Los Imprescindibles), el artículo “Plumas de Acero”, en donde da a conocer el modo de fabricación de estos en la fábrica de Birmingham, Inglaterra.
Resulta en extremo interesante cómo justifica don Francisco Zarco el uso de estas puntillas “que los enemigos de las innovaciones miran con tanto horror”, argumentando que la pluma de acero hace absolutamente inútil el uso del cortaplumas.
“Las plumas de acero que hace años eran vistas como objetos de lujo, son ahora artículos de primera necesidad para muchas personas, y contribuyen a la economía de tiempo, evitando la bromosa operación de tajar la pluma de ave”.
“Además, como estas plumas generalmente son finas y delgadas, dejan un trazo que se seca naturalmente, y así se destruye la necesidad de la arenilla, marmaja o cualquier otra clase de secante…
Pues a raíz de esta nota pude saber que gracias a


gvd dijo
Qué artículo tan interesante, aunque no es actualidad -que es el fin de está bitácora- lo hubieras rescatado con un comentario más reflexivo, sé que puedes.
16 Febrero 2007 | 04:09 PM